Nuestros niños y adolescentes merecen ingresar en el primer mundo de la educación, paradogicamente ,la realización se este sueño no depende de la inversión económica, sino de padres, maestros y dirigentes que tengan apertura permanente para aprender y que inviertan tiempo y enegía en propiciar la adquisición de herramientas educativas de enorme impacto y trascendencia.
La enseñanza que proporcionamos debería sintonizarse con la estructura natural del cerebro y sus multiples diferencias individuales. Sabemos que hay muchos estilos de aprendizaje y que la enseñanza debería plantear un amplisímo menu de opciones para que respetáramos las diferencias.. Los fracasos de aprendizaje son más bien, fracasos de enseñanza; por está razón resulta cruel la condena fácil que hemos hecho de los talentos ocultos y por descubrir; mientras más y mejores herramientas tengmos, lograremos explotar la verdadera materia prima del desarrollo nacional: la mente de nuestros niños y adolescentes.
La sociedad de hoy día filtra- y separa - a la gente en la tierna adolescencia. Los "inteligentes" siguen adelante con sus cualidades y estudios; el resto es dejado a mantenerse por ellos mismos. Necesitsmos que la escuela primaria inculque, en todos los niños, la convicción de haberse demostrado, así mismos, capacidad para aprender y confianza para influir en sus hábitos; a resolver los problemás y desafios académicos propios de la edad y que sus habilidades, creatividad e individualidad sean respetadas.

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